Raquel Rodrein nació en Málaga en 1970. Es licenciada en Derecho y con su primera novela, "Tú escribes el final", ganó el IV Premio Terciopelo, "La herencia de la Rosa Blanca" es su segunda  novela que llegara a las librerías el próximo 13 de febrero.

Texto y fotos: ROCA EDITORIAL.

La herencia… es un viaje vital, histórico y geográfico.

Si algo caracteriza a esta novela es ese viaje por el pasado y presente de los protagonistas. Me gusta mucho jugar con la técnica del flashback y sospecho que mi vena cinéfila tiene mucho que ver en ello. En mi anterior novela, Tú escribes el final, parece ser que funcionó. Es lo que da fuerza y equilibrio no sólo a la narración sino también a los personajes. Es lo que hace que el lector se haga las preguntas que todo escritor desea para que el ritmo de la trama no decaiga en ningún momento: «Pero, ¿qué pasó?», «Pero, ¿qué va a suceder ahora?», e incluso imaginando lo que podría suceder, continuar leyendo página tras página para llegar al desenlace. No cabe duda de que para entender la historia de todos y cada uno de los personajes hay que remontarse al pasado que los une para así hilvanar todos los elementos que hacen que la fuerza de un destino obstinado y tenaz vuelva a unirlos en el presente.

Evocas episodios históricos grabados en nuestra memoria, en parte gracias al cine y la literatura: la emigración irlandesa a Estados Unidos…

En el 89 estuve viviendo varios meses en USA con una familia de ascendencia irlandesa. El cabeza de familia me contaba cómo sus abuelos llegaron a la Isla de Ellis en 1907, y despertó mi curiosidad. Tardé muchos años en viajar a Irlanda, y nunca imaginé que terminaría escribiendo una historia cuyos cimientos fueran los de una familia que llega a Nueva York procedente de estas preciosas tierras en busca de nuevas oportunidades de vida. Si bien no me centro mucho en ese momento histórico, sí es cierto que quizá con La herencia de la Rosa Blanca no todo está contado sobre la familia O’Connor… No digo más.

… o el horror nazi en la Segunda Guerra Mundial.

Ese terrible suceso de la historia de la humanidad ha llenado páginas y páginas durante décadas. Pero he querido ir un poquito más allá. Todos conocemos de sobra los movimientos de resistencia de otros países europeos al nazismo pero, ¿qué hay de esos pequeños movimientos de resistencia más allá de Europa? ¿Y de aquellos movimientos que surgían de las mismas entrañas de Alemania? Pues bien, esta novela es precisamente un especie de homenaje a todos ellos.

Sitúas la acción en varios escenarios: Estados Unidos, Alemania, Italia…

…Francia, que es donde las vidas de los personajes se cruzan y la fuerza del destino se pone a trabajar. Consideré que podría ser más interesante para el lector urdir una trama con personajes de procedencias tan diversas. Una forma de preguntarse: ¿Qué tendrán en común tantos personajes dispares y de lugares tan diferentes? Ha sido un reto fascinante, porque tengo la fortuna de haber estado en todos los escenarios en los que transcurren las vidas de los personajes.

Lo que sí ha sido un reto es el hecho de guardar en la memoria tantos detalles de tantos lugares. Lógicamente he ido visitando estos lugares a lo largo de los años, así que siempre puede que algunas cosas hayan cambiado, pero espero haber sido fiel a mis recuerdos.

Un irlandés magnate de los medios de comunicación, un nazi médico y sanguinario… ¿Te inspiraste en alguien concreto?

Desafortunadamente no tengo el gusto de conocer personalmente a ningún magnate de los medios de comunicación. Ya me gustaría. Afortunadamente no me he cruzado jamás un médico alemán nazi y sanguinario. Los irlandeses y los alemanes que he conocido son personas normales, corrientes y absolutamente encantadoras. No me he inspirado en personajes reales aunque no cabe duda de que tanto uno como otro existieron. La realidad supera la ficción con demasiada frecuencia.

En la novela reflexionas sobre lo que somos, la herencia que recibimos, y lo que queremos ser…

Es cierto. Trato de hacer siempre eso en mis escritos. Me gusta hacer reflexionar al lector. Obligarle a ponerse en el lugar del personaje  y hacerse esta pregunta: ¿Qué habría hecho yo en su lugar? El ser humano es sin duda producto de las decisiones de su vida. Nuestras decisiones son las que nos definen como personas. No hay nada más cierto que ese refrán de «Dime lo que eres y te diré en lo que te convertirás» o «Si siembras tormentas recogerás tempestades». Cuando tomamos una decisión, cuando optamos por hacer tal cosa y no tal otra, cuando elegimos… no solo estamos cambiando nuestra vida, sino también las vidas de muchos otros que quizá aún ni siquiera conocemos.

Leyéndola, tuve la sensación de estar viendo una película…

Me alegro de que así sea porque si con algo sueño es con ver mis historias cobrando vida en la pantalla. Poreso me puse a escribir. El hecho de tener ya dos libros en el mercado me puede catalogar como escritora, pero a veces me da la impresión de que soy una contadora de historias. Tengo una costumbre. Visualizo todo aquello que escribo. No escribo nada que no pueda transformarse en imágenes con facilidad,  de ahí que haya llegado a mis oídos eso de que mis historias son muy visuales. Eso es bueno porque es señal de que están bien ambientadas. Mi primera novela la he adaptado yo misma al cine con guión escrito tanto en inglés como en castellano. Justamente he acabado de pulir la última versión hace un par de meses. Ya está listo para comenzar su periplo en este difícil mundo. Desde aquí animo a las productoras a embarcarse en un proyecto que muchísimos lectores desean fervientemente ver en la pantalla.

Una licenciada en Derecho, especializada en Gestión de Administración Pública, metida a escritora. ¿Manera de huir de la árida realidad?

Es muy típico eso de que los escritores contamos historias para huir de nuestra realidad. Desde luego es una buena manera de hacerlo, pero más que huir de la realidad, yo diría más bien que es una terapia, una manera quizá de liberar el estrés o las malas energías. Yo, particularmente, no me puedo quejar de mi realidad. Tengo una profesión que me gusta y que afortunadamente da para pagar las facturas y la hipoteca, una familia estupenda, unos amigos fantásticos y una vida social bastante aceptable,  pero eso no implica que a veces no me gustara dejarlo todo y dedicarme a escribir novelas y guiones cinematográficos y seguir viajando por el mundo sin la presión de las obligaciones y las rutinas. ¿Lo conseguiré?