En Wikileaks confidencial (800 Books), el periodista Borja Bergareche analiza este fenómeno, los secretos oficiales y las filtraciones y su influencia en la política de los gobiernos, las relaciones internacionales y los medios.- Una enorme maquinaria confidencial puesta al desnudo -presuntamente- por un soldadito aburrido en una base avanzada de Irak, armado con un portátil y un DVD con carátula de Lady Gaga.
Secretos robados. Gobiernos humillados. Ciberactivistas escondidos en trincheras remotas. Una trama que va de Islandia, a Suecia o a Nairobi y que se origina en una base remota del Ejército estadounidense en el Este de Irak. Y un protagonista principal, Julian Assange. “La fascinación del fenómeno era inevitable”, afirma Borja Bergareche, periodista y autor del libro Wikileaks confidencial. 750.000 documentos clasificados del gobierno más poderoso del mundo, diseminados a escala planetaria con unos simples golpes de ratón, un DVD, un servidor informático y una clave en una servilleta (la del periodista de The Guardian Nick Davies), todo ello aderezado con lo mejor del oficio periodístico.
El mundo sigue asombrado. Más que por el contenido de lo desvelado por la filtración en sí. “La hazaña era asombrosa”, añade Bergareche que ha seguido todos los acontecimientos como responsable de ABC.es y corresponsal desde Londres y ha entrevistado a los principales periodistas de The Guardian, The New York Times, Le Monde y El País, así como a otros expertos internacionales para analizar las implicaciones legales, diplomáticas y mediáticas del fenómeno.
Y para colmo, es en este contexto de crisis brutal en el que los periodistas se ven forzados a adaptar sus formas de trabajar y de organizarse a las nuevas necesidades, a los nuevos formatos y a lo que piden miles de nuevos lectores. Una revolución en toda regla que el autor rastrea a partir de la gestión que hicieron las redacciones implicadas del material aportado por Wikileaks. Bergareche cree que “el debate sobre el futuro del periodismo huele a naftalina” porque “las redacciones de los llamados medios “tradicionales” son todavía, a pesar de los cantos de cisne, la principal factoría de historias e información en el nuevo entorno digital”.
La era Wikileaks ha cambiado el mundo
Tras las filtraciones de 2010, en países como Estados Unidos, Francia,
Alemania o el Reino Unido el debate enseguida viró hacia las implicaciones que tenían para la gestión de los asuntos de Estado. A partir de estas evidencias, Bergareche intenta responder en el libro a una serie de interrogantes: “¿Cuánta confidencialidad requiere la diplomacia internacional? ¿Es viable un sistema de clasificación de documentos públicos que cada año mete al cajón de los secretos unas 750 millones de páginas? ¿Cómo afecta a la seguridad de la última superpotencia el que sus secretos queden al desnudo por un elemental fallo de seguridad informática en una red creada, después de los atentados del 11-S, para mejorar la inteligencia y la lucha antiterrorista? ¿De verdad supone el final de la diplomacia que se desvele apenas algo más del 2% del total de cables diplomáticos publicados por EE.UU en el periodo más afectado? ¿Puede Wikileaks poner en riesgo la agencia protransparencia con la que Barack Obama llegó al poder y los mecanismos de acceso a la información existentes?, o ¿Por qué España no tiene una ley de acceso a los documentos públicos?”
La era digital se ha convertido en una “era Wikileaks”: un mundo en el que el medio es gran parte del mensaje y en el que las sacudidas provocadas por los saltos -y los asaltos- tecnológicos son el estado de salud normal de la Humanidad. “Un panorama de la comunicación en el que la gestión y búsqueda de los secretos ha cambiado para siempre”, concluye Borja Bergareche.
DATOS DEL LIBRO
- 18.0x23.0cm.
- Nº de páginas: 216 págs.
- Editorial: ANAYA MULTIMEDIA
- Lengua: CASTELLANO
- Encuadernación: Tapa blanda
- ISBN: 9788441530218
- Año edicón: 2011
- Plaza de edición: MADRID

